Muchos lo advirtieron en su momento. Se debió considerar con mayor precisión, la pesca ilegal del tiburón, no necesitaba sino un pequeño “empujón” para dispararse nuevamente en el país. Con una demanda tan jugosa y tan promisoria en los mercados orientales, era lógico que la tentación se haría irresistible para los que viven de la pesca.

El Universo reporta que se incautaron 528 aletas de tiburón en Manta, y eso que han pasado apenas unos cuantos días del anuncio del Decreto 486, en el que Rafael Correa, Presidente Constitucional del Ecuador, prácticamente daba licencia a los pescadores para que puedan comercializar los cuerpos de los tiburones que accidentalmente fueran a dar a sus redes.
No había que ser un genio, para saber que iban a darse este tipo de abusos. Ahora, cualquier flota va a decir que “accidentalmente” se le han enredado en las mallas unos cuantos cientos de tiburones.
¿Valía la pena ganarse unos votos a la Asamblea, a costa del sacrificio de las especies de escualos que ya están en peligro?
Vía: El Universo
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